El sector educativo constantemente se encuentra con una serie de problemas cuya acumulación resulta en uno aún mayor: la deserción escolar, que actúa en perjuicio tanto del alumno como de la institución. Tan solo en el 2020, en el que el Coronavirus fue sin duda un factor demoledor, 305 mil 89 universitarios, equivalentes a 8% de la matrícula dejaron sus estudios, según datos de la SEP publicados en agosto del 2018. Además, se estima que 800 mil alumnos ya no transitaron de la secundaria al bachillerato.
Dejando de lado el grave factor de la pandemia, nos enfocamos en los factores que llevan a ciertos estudiantes a tomar semejante decisión. Estos varían en función de múltiples variables: desde la falta de información del estudiante al elegir una carrera, hasta los mecanismos de selección de aspirantes aplicados por las propias instituciones educativas.
La falta de información respecto a las diferentes opciones formativas, carreras e instituciones, la presión ejercida por tomar una decisión pronta y la falta de interés y motivación una vez matriculados son algunos de los factores que pueden ser atribuidos al estudiante. Con un conocimiento previo de las implicaciones de la carrera elegida, sus requerimientos y posibilidades, así como un análisis de los intereses y percepciones personales, el alumno contaría con herramientas fundamentales para tomar una decisión que determinaría en gran medida sus futuros derroteros académicos y profesionales.
Por otra parte, las instituciones educativas generalmente aplican procesos de selección de aspirantes que miden únicamente una de las partes que conforman todo un espectro. Es esencial que las instituciones evalúen a sus aspirantes en indicadores que van más allá de las capacidades técnicas o sustanciales en una profesión. Las inteligencias múltiples, los modos de relación y la percepción personal, entre otros, son factores que pueden ayudar tanto al estudiante como a la institución a tomar una decisión con las mejores bases. Ignorar factores que en primera impresión pueden resultar intrascendentes muchas veces implica una reducción en la capacidad de retención de estudiantes matriculados.
En Psicometrix estamos conscientes de la complejidad que implica la elección de una carrera y estamos comprometidos con la creación herramientas útiles tanto para los estudiantes como para las instituciones académicas. Hemos desarrollado varias pruebas que ayudan a identificar los factores más importantes, desglosándolos y relacionándolos con diferentes áreas para facilitar y hacer la toma de decisiones un proceso más amigable. Nuestro objetivo es que los estudiantes encuentren un análisis de sus habilidades, capacidades, intereses, etc., brindándoles una herramienta que les ayude a tomar la mejor decisión, y que las instituciones puedan usar para perfeccionar sus métodos de selección, mitigando así el problema que representa la deserción escolar.
